Bajo el techo que se desmorona
Tipo de material:
TextoIdioma: Español Detalles de publicación: España Sexto piso 2014Edición: 1ra. edDescripción: 176 pISBN: - 978-84-15601-49-4
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Monografías
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Biblioteca Central | Libros en general | 891.823 P497b (Navegar estantería(Abre debajo)) | Disponible | 17186| |
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Es una novela que mezcla la ficción, la narrativa histórica y el realismo mágico
El noticiero del fondo de la cineteca yugoslava
La gente pegaría chicles incluso en el paraíso
Desde la primera fila hasta la novena
El intersticio y el pajarito apunto de hablar
Desde la décima fila hasta la decimoctava
Un hombre más y unas personas más
Ya pasó lo peor
Otras cosas que sé
Qué se considera como un pez grande
Los niños recogieron los casquillos
Cuando todo se calma en momentos raros
Nota del escritor
En una pequeña aldea serbia, durante una tarde dominical del año 1980, alrededor de treinta personajes peculiares se reúnen en el cine Uranija para ver una película. El cine se encuentra en lo que otrora fuera el Gran Hotel Jugoslavija, y su techo está cubierto por un papel tapiz que muestra un cielo estrellado. Tras la Segunda Guerra Mundial y la llegada del comunismo, el hotel es nacionalizado y proyecta únicamente películas soviéticas y yugoslavas. Sin embargo, desde la ruptura entre Tito y Stalin, en el cine se pueden ver películas occidentales, y esa tarde en particular estará marcada por un dramático anuncio que supuso el fin de una era: la muerte del mariscal Tito. Con este trasfondo, Goran Petrovic ha creado un maravilloso microcosmos serbio, retratando personajes que muestran de una manera por demás irónica los anhelos y contradicciones experimentados por la sociedad serbia durante el convulso siglo XX. Nos encontramos, por ejemplo, con un oficial del Partido Comunista que está tan acostumbrado a aprobar las decisiones de sus superiores que levanta el brazo derecho por reflejo. Y, por encima de los espectadores se encuentra el operador del cine, el señor Svabic, que compone su propia película a partir de pedazos de otras películas, hasta conformar una cinta de catorce kilómetros que funciona como alegoría de una sociedad que a lo largo del siglo luchó para encontrar su identidad entre el caos que produjeron los acontecimientos históricos. El cielo estrellado del cine se desmorona, nos advierte Goran Petrovic, y con ello anuncia el fin de una era y de un régimen que, para desgracia de la sociedad serbia, daría paso a otra guerra encarnizada, cuya estela de destrucción sigue vigente hasta nuestros días.
