En octubre de 1939, Emmanuel Ringelblum, historiador de formación, comenzó a recopilar sistemáticamente documentos sobre el destino de los judíos polacos y formó un grupo de voluntarios a su alrededor. Para ellos, el precepto de recordar (Zokhar) era una forma básica de resistencia, y adoptaron el nombre en clave "Oyneg Shabes": "Alegría del Shabat", en yiddish.
Si bien Ringelblum y su familia perecieron en marzo de 1944, al igual que la mayoría de los aproximadamente sesenta miembros de esta red -historiadores, sociólogos, economistas, educadores, escritores, poetas, asegurando que ningún aspecto de la vida pasara desapercibido-, el grupo logró trabajar incansablemente hasta la primavera de 1943, documentando la desaparición de la comunidad yiddish. Presintiendo la inminencia de su fin, los archivistas lograron esconder miles de documentos en latas de leche o cajas de hojalata antes de enterrarlos.
Escrita con una maestría narrativa que recuerda a la de «Los perdidos», esta obra es sin duda uno de los libros más importantes sobre el Holocausto, junto con los de Hilberg y Friedländer. Porque más allá de la magistral historia de una familia, un historiador y un grupo, más allá de un retrato de la cultura yiddish y su lugar dentro de las culturas polaca y rusa de la época, este libro ofrece la historia del Holocausto tal como la vivieron sus víctimas contemporáneas.